Liderazgo con h-alma, para humanizar la gestión sanitaria by Joan Carles March Cerdà @joancmarch

Liderazgo con h-alma, para humanizar la gestión sanitaria by Joan Carles March Cerdà @joancmarch

Hoy estamos de enhorabuena en el Proyecto HUGES, presentamos la colaboración de Joan Carles March Cerdà @joancmarch: Liderazgo con h-alma, para humanizar la gestión sanitaria. Es un gran honor contar con su participación para engrandecer nuestro proyecto. Muchas gracias! Si de alguien será el futuro de nuestros servicios sanitarios será de las PERSONAS, así, con P mayúscula: […]

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Mujeres: peores salarios, mejores desempeños

Mujeres: peores salarios, mejores desempeños


En un artículo publicado en JAMA en 2015 por Jena et al se demostraba que las mujeres era mucho menos probable que alcanzaran el nivel máximo de la carrera profesionalben medicina que los hombres (11,9% de ellas frente al 28,9% de ellos).La misma autora, demostró también en JAMA Int Med en 2016, que las mujeres médicas dedicadas a actividades académicas cobraban un 8% menos que sus colegas varones. Nada nuevo bajo el sol. Algo que ocurre en todos los continentes, en todas las profesiones, y ante lo cual muchos hombres ( y unas cuantas mujeres que votan a partidos de la derecha y el centro), creen que es tan inevitable como el ciclo del día y la noche : “no nos metamos en eso”, en palabras del presidente del gobierno español.
Entre las razones que se esgrimen para la diferencia salarial está el que las mujeres emplean con más frecuencia contratos a tiempo parcial, o permisos no remunerados, y por lo tanto su productividad global es mucho menor que la de los hombres.
Si mayoritariamente emplearan esa reducción laboral para cruceros locos por el Caribe aún podría considerarse un argumento  tan falaz, pero en su abrumadora mayoría la razón de esa reducción laboral está en que las mujeres siguen soportando el cuidado y la atención de la familia, ya sean niños, ancianos o enfermos.
Puesto a urgar en la productividad, mantra de la sociedad centrada en el mercado, o en los resultados finales de los sectores productivos, conviene no perder de vista lo que se sabe sobre el desempeño de unos ( hombres) y otras ( mujeres) en actividades clínicas.
Un equipo del departamento de Health Policy and Management de Harvard liderado por Yusuke Tusgawa, investigó la diferencia de resultados en pacientes ingresados en función de si la atención fuera realizada por hombres o mujeres. Analizaron la mortalidad a los 30 días de más de un millón y medio de hospitalizaciones en personas mayores de 65 años, una muestra representativa de usuarios de Medicare. Los resultados se publicaron en JAMA Internal Medicine en 2017, en uno de los trabajos más importantes del año.
Empleando un análisis de sensibilidad, solo examinaron la atención realizada por médicos o médicas focalizados en la atención hospitalaria, lo que en Estados Unidos corresponde a la figura de los llamados “hospitalist”, precisamente porque era donde la asignación de un paciente a un médico u otro es mucho más probable que sea aleatoria.
Los pacientes ancianos ingresados tratados por mujeres internistas tenían menor mortalidad y menor número de reingresos que los tratados por internistas varones; la mejora en la mortalidad fue mayor en los pacientes más graves,además. No es el primer estudio que demuestra que el estilo de práctica de hombres y mujeres es diferente. Roter et al, también en JAMA, ya demostraron que habitualmente las mujeres tienen un estilo de práctica más centrado en el paciente, y realizan visitas más largas que los médicos hombres. En nuestro país, Ana Delgado y Luis Andrés López Fernández llevan demostrándolo desde hace casi dos décadas, como muestra este trabajo en Gaceta Sanitaria.
Escucha, atención centrada en el paciente, consultas con el tiempo necesario, y no los 5 minutos que establezca la agenda. Elementos que obtienen mejores resultados en la salud, aunque quizá empeoren el cuadro de mandos de algún burócrata.
Leer hoy la web de El Diario permite apreciar “los huecos” que quedan en un periódico cuando las mujeres no están. Como se apreciarán las intervenciones quirúrgicas no realizadas, las clases no impartidas, las mil tareas domésticas que hoy no se realizan. Tanto trabajo que parece invisible, que queda difuminado en la vorágine de la vida cotidiana. Tan invisible como este trabajo de Yusuke Tusgawa que pone de manifiesto que, además, su atención es mejor para la salud de los pacientes que la que realizamos nosotros, los hombres.
Triste que solo mediante días como el dé hoy nos demos cuenta de una injusticia tan global, tan brutal.

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La importancia de enseñar al alumnado el lavado de manos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que unas manos limpias previenen sufrimientos y salvan vidas. La higiene de manos es la medida más importante para reducir los riesgos de transmisión de microorganismos y así prevenir la trasmisión de infecciones.

La técnica estándar de lavado de manos dura aproximadamente 30-60 segundos y es algo fácil de hacer. Debemos enseñar a nuestro alumnado que lo haga correcta y frecuentemente. Es importante que les demos ejemplo, no podemos olvidar que muchas veces aprenden por imitación.

 

¿Cuándo se lavará las manos nuestro alumnado?
  • Antes de comer o beber.
  • Después de usar el baño.
  • Después de sonarse la nariz, toser o estornudar sobre las manos.
  • Después de usar un pañuelo desechable.
  • Antes y después de tocar o limpiar una herida.
  • Después de jugar con juguetes o tocar objetos que se han compartido con otros niños.
  • Después de jugar en el suelo, arena, césped u otras superficies que puedan estar sucias.

 

¿Cómo hay que lavarse las manos?
  • Se debe usar agua y jabón. El agua sola no elimina los gérmenes. El jabón normal es capaz de eliminar más del 50 % de la flora bacteriana transitoria de nuestras manos.
  • Hay que frotarse las manos durante al menos unos 30 segundos. No hay que olvidar frotar las uñas, el dorso de las manos, las yemas de los dedos y los pulgares. Si los niños y niñas son muy pequeños se les puede decir que canten una canción mientras se lavan, para que estén el tiempo suficiente.
  • Después se enjuagan las manos con agua abundante y se secan con una toalla o papel desechable (es lo preferible en sitios públicos).

Aquí podemos consultar las recomendaciones de la OMS.

 

¿Qué puede hacer el centro educativo?
  • Asegurarse de que siempre hay jabón en los aseos del centro (no es necesario que sea antibacteriano).
  • Sería muy positivo que dispusiera de lavabo en todos los espacios que se dedican a trabajar con los niños o cerca de ellos.
  • Incluir la higiene rutinaria de manos entre las normas de conducta del colegio.
  • El profesorado y todo el personal del centro pueden y deben enseñar con el ejemplo.
  • La higiene en general -y la de las manos en particular- debe formar parte de su programa educativo y se enseñará en las aulas.

 

Paula Larumbe Oroz
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Andrés Muñoz Garde (Pamplona)

Ana Durana Murillo (@DuranaAna)
Enfermera del Centro Público de Educación Especial Torre Monreal (Tudela)

 

Fuentes

  • Guía de ayuda: Manejo práctico de los problemas pediátricos más frecuentes en la escuela y guardería: Consejos para profesorado y cuidadores escolares; Asociación española de pediatría de Atención Primaria; 2015.
  • Guía para la prevención de accidentes en centros escolares; Comunidad de Madrid, Consejería de Educación.
  • http://www.who.int/gpsc/5may/tools/es/
  • Protocolo de actividades preventivas y de promoción de la salud a la edad pediátrica; Generalitat de Catalunya, Departament de Salut; 2008.

 

Foto: Pixabay / _Alicja_

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Salud sin bulos, una iniciativa para erradicar rumores falsos de salud en Internet

salud sin bulos

Los bulos sobre la salud van mucho más allá del crece pelo milagroso. Corren por la red remedios milagrosos para graves enfermedades, falsos efectos secundarios de algunos tratamientos, alertas sanitarias… Son los contenidos más viralizados porque conjugan lo que más nos importa: la salud.

Cuando a alguien le diagnostican una enfermedad, está tan confuso que no es capaz de digerir toda la información que recibe, por ello acude a Internet, a buscar en Google, y si la información no es veraz ni está contrastada, puede ser perjudicial.

La Asociación de Investigadores en eSalud (AIES) ha presentado Salud Sin Bulos, una plataforma con profesionales sanitarios, organizaciones de pacientes y comunicadores para denunciar y desmontar los bulos de salud que circulan por internet, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea y contribuir a que exista información veraz y contrastada sobre salud en la red. La salud copa la mayoría de bulos en internet, según alerta un informe de la Asociación de Internautas sobre bulos y fraudes en la red.

La creación de este observatorio permitirá dar una mejor calidad de información de salud en la red y sobre todas las cosas, detener las informaciones falsas que se divulgan. Quizá la difusión rápida o casi instantánea en las redes sociales hace que lagunas legislativas en torno a estos delitos informáticos no sean penadas como debieran.

En Salud Sin Bulos se cuestionarán las noticias publicadas en medios de comunicación en las que se exageren resultados o se publique información científica o sanitaria sin contrastar. Será la sección Detrás del titular, en la que un panel de profesionales sanitarios analizará estas informaciones y replicará con argumentos científicos su origen e implicaciones para los pacientes.

Por otra parte, AIES ha firmado un convenio con VOST España, la red de servicios de emergencias en internet, para poner en marcha un VOST para desmentir bulos de emergencias relacionadas con la salud. Este panel de voluntarios digitales contará con médicos de atención primaria, enfermeros, farmacéuticos, asociaciones de pacientes y comunicadores.

A continuación, comparto con vosotros la infografía que hemos realizado conjuntamente Enfermería Blog, FFPaciente y Salud Sin Bulos.

Infografía-bulos-web

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Medico, paciente y ordenador

El tiempo del médico y también su capacidad de atención son limitados, y en nuestras consultas, ordenador y paciente compiten por ambos. A veces parece que el paciente es el ruido en la relación médico ordenador. Entre los estudios que van surgiendo de la relación de este menage a trois impuesto por el avance de […]

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Vigilar a los monopolios tecnológicos, también por salud (I)

La espectacular expansión tecnológica que ha tenido lugar en el mundo en la última década ha cambiado, y mejorado, nuestro modo de trabajar, comprar, viajar, comunicarnos y, en definitiva, de vivir. Más de un 90% de la población española utiliza teléfonos móviles, y más de un 70% utiliza aplicaciones de mensajería como WhatsApp, de los cuales el 90% refieren utilizarlas “varias veces al día” o “continuamente” (CIS, 2016).  Las encuestas muestran un uso aún mayor entre adolescentes, reflejando que un 98 y un 99% habrían utilizado Internet o un teléfono móvil en los últimos tres meses, respectivamente (INE, 2017). Estos porcentajes no resultan sorprendentes. Los adolescentes de hoy son la primera generación de lo que se ha denominado “nativos digitales”, es decir, jóvenes que han nacido y pasado toda su vida rodeados de aparatos tecnológicos como ordenadores, móviles, videoconsolas, tablets … Todo ello, ha provocado un cambio disruptivo en su forma de interactuar y entender el mundo que rompe con las generaciones anteriores, los “inmigrantes digitales”. No obstante, los innumerables beneficios que se derivan de la revolución digital tienen su contrapartida.

Actualmente, las nuevas tecnologías son percibidas como causa de un mayor distanciamiento entre padres e hijos en varios aspectos y como un peligro para la intimidad personal (CIS, 2016). También se ha descrito en varios estudios la aparición de un nuevo comportamiento adictivo, la adicción (o uso problemático) a las nuevas tecnologías. Y se ha identificado un subgrupo especialmente vulnerable, los adolescentes, que pueden llegar a pasar más de 11 horas de media utilizando algún aparato tecnológico (incluyendo la televisión).

Hablamos de adicción o uso problemático de nuevas tecnologías cuando éste está relacionado a intenso deseo y ansia de uso, pérdida del control, descuido de las actividades habituales, preocupación de las personas allegadas, focalización de relaciones e intereses en torno a la conducta adictiva e irritabilidad o malestar cuando es imposible llevar a cabo la conducta adictiva.

La prevalencia de “uso problemático” a nuevas tecnologías entre adolescentes se ha cifrado en varios estudios transversales internacionales entre el 5 y el 30 %, subiendo. Cifras preocupantes cuando se ha encontrado asociación significativa entre el “uso problemático” de nuevas tecnologías y problemas de índole relacional, social y físico. Se han observado peores resultados académicos, peores relaciones personales con padres y compañeros, mayor agresividad y mayor consumo de tabaco, alcohol, cannabis y otras drogas.

Cada vez más personas que contactan los sistemas de atención médica de los países ricos hoy en día, saben lo que obtienen: médicos presionados que les prestan poco caso, peticiones de pruebas interminables, una jerga desconcertante, unos costes, sobre todo indirectos, crecientes y, sobre todo, largas esperas. Esperar de ellos algo de estoicismo siempre será necesario, porque la atención médica es compleja y la diligencia es importante. Pero la frustración de esperar mucho tiempo, hace que muchos estén enfadados. Hace unas semanas, tres de los nombres más importantes de los negocios estadounidenses: Amazon, Berkshire Hathaway y JP Morgan Chase, anunciaron una nueva empresa para proporcionar un cuidado de la salud mejor y más económico para sus empleados. Un problema fundamental con el sistema actual es que los pacientes carecen de conocimiento y control. El acceso a los datos está muy restringido.

Internet ya permite a los pacientes buscar consultas en línea cuando y donde les conviene. Pueden realizar exámenes de venta libre para analizar su sangre, secuenciar su genoma y controlar las bacterias en su intestino. Sin embargo, el cambio radical exige un cambio en el énfasis, de los proveedores a los pacientes y de los médicos a los datos. Ese cambio está sucediendo. Las tecnologías como el teléfono inteligente permiten a las personas controlar cada vez más y mejor su propia salud. Las posibilidades se multiplican cuando agrega los ingredientes cruciales que faltan: acceso a sus propios registros médicos y la capacidad de compartir información fácilmente con aquellos en quiénes confía (los médicos). Todo ello, les permite reducir ineficiencias de su propio tratamiento y también proporcionar datos para alimentar algoritmos médicos. Cada vez más, mejorarán su propio cuidado y el de los demás (agregado) también.

Es probable que el flujo de información dé frutos de varias maneras. Una primera es a través de un mejor diagnóstico. Alguien preocupado por su corazón ahora puede comprar una pulsera que contiene un monitor que detectará arritmias. Las aplicaciones están compitiendo para ver si pueden diagnosticar desde el cáncer de piel, el ICTUS, hasta la enfermedad de Parkinson. Se están realizando investigaciones para determinar si se puede analizar el sudor en busca de biomarcadores moleculares sin la necesidad de una prueba de sangre invasiva. Los cambios en la rapidez con que una persona golpea la pantalla táctil de un teléfono pueden indicar la aparición de problemas cognitivos.

Un segundo beneficio radica en el manejo de enfermedades complejas y crónicas. Las aplicaciones para la diabetes pueden cambiar la manera en que los pacientes monitorizan los niveles de glucosa en la sangre y la ingesta de alimentos, reduciendo potencialmente el daño a largo plazo, como la ceguera y los problemas vasculares periféricos. Un startup estadounidense ha presentado a la FDA para aprobación regulatoria un videojuego diseñado para estimular un área del cerebro implicada en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Los pacientes también pueden mejorar la eficiencia de su cuidado. Aunque los registros de salud son cada vez más electrónicos, a menudo todavía están atrapados en silos burocráticos. Muchos contienen datos que las máquinas no pueden leer. Esto puede provocar demoras en el tratamiento o algo peor. Muchas de las muertes en los Estados Unidos atribuibles a errores médicos cada año se pueden deber a una atención pobremente coordinada. Con los datos al alcance de la mano, con estándares comunes para permitir el intercambio y con un fuerte incentivo para hacer las cosas bien, los pacientes serán más propensos a detectar errores.

Un beneficio final hacer a los pacientes más responsables de su autocuidado proviene de la generación y agregación de sus datos. La inteligencia artificial (IA) ayudará a identificar distintos problemas de salud. A medida que el flujo de datos de los pacientes provenientes de teléfonos inteligentes y de otros dispositivos portátiles, aumente, la IA hará cada vez más cosas. La IA en un futuro no muy lejano podrá, por ejemplo, proporcionar un diagnóstico médico automatizado a partir de una descripción de síntomas, detectar rasgos de comportamiento que sugieran si se está deprimido o identificar si tiene un riesgo especial de enfermedad cardiovascular. La agregación y el compartir experiencias de enfermedades y terapias facilita a encontrar cómo otras personas con enfermedades similares respondieron a distintos tratamientos (link a Patients like Me).

Al igual que con todas las nuevas tecnologías, las trampas acompañan a las promesas. Los reguladores han de supervisar las aplicaciones que presentan riesgos para los usuarios para que ellos sólo sean dañados en su bolsillo. No todos los usuarios y pacientes, obviamente, querrán tomar el control activo de su propia atención médica; muchos querrán que los profesionales manejen todo. Los datos serán cada vez más automáticamente analizados por proveedores de confianza.

Los beneficios de las nuevas tecnologías fluyen desproporcionadamente más a los ricos. Esta situación puede verse mitigada por los incentivos que se dispongan a los empleadores, a los gobiernos y a las aseguradoras, públicas y privadas, para que inviertan en programas preventivos rentables y que lleguen a todos.

Otros riesgos son más difíciles de tratar. Especialmente, la seguridad es la gran preocupación. También la confidencialidad. A nadie se le escapa que cuantos más datos de pacientes se analizan en la nube o se comparten con diferentes empresas, mayor es la amenaza potencial de piratería informática o uso indebido. Casi la cuarta parte de todas las violaciones de datos protegidos en Estados Unidos ocurren en el terreno del cuidado de la salud. Las empresas de servicios de salud deberían enfrentarse a sanciones estrictas si se no aseguran adecuadamente la seguridad, pero es ingenuo esperar que los fallos intencionados o no, nunca vayan a ocurrir.

¿Cómo es la relación beneficio/riesgo en este terreno? Los signos son que es favorable. Muchos países están abriendo sus registros médicos, pero pocos han ido tan lejos como Suecia. Su objetivo es brindar a todos sus ciudadanos el acceso electrónico a sus registros médicos para 2020; hoy, más de un tercio de los suecos ya han establecido sus propias cuentas. Los pocos estudios existentes demuestran que los pacientes con dicho acceso tienen una mejor comprensión de sus enfermedades y que su tratamiento es más exitoso. Algunos de estos estudios en Estados Unidos y Canadá no solo produjeron pacientes más felices sino también costes más bajos, ya que los médicos tuvieron menos consultas. De hecho, esto no debería ser una sorpresa. Nadie tiene mayor interés nuestra salud que cada uno de nosotros.

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