En los zuecos de la nueva: reflexión de una enfermera contratada.

Hola de nuevo ucieros!

hace unas semanas tuve la ocasión de hablar con Silvia, enfermera recién graduada, que me trasladaba su experiencia como contratada en las unidades donde trabajó. Sabéis que en esta casa he invitado siempre a reflexionar sobre la profesión, y han escrito  estudiantes y recién incorporados a la enfermeria sobre sus experiencias, sobre cómo nos ven, y que esas vivencias narradas desde la perspectiva de la nueva incorporación a la unidad sirvan de visión en el espejo de los que llevamos ya unos pocos años en esto…

Hace algún tiempo dos grandes de las Redes Sociales y la Enfermeria Miguel Garvi (@miguel_garvi) y a Ruth López (@_Ruthlopez) iniciaron un proyecto que daba visibilidad a las nuevas, como Silvia, como todos hemos sido algún día… Con L de Enfermera. El blog que recogía el proyecto no está ya operativo, pero he recogido este resumen de Gestión de Enfermería, como siempre brillante.

Con-L-de-Enfermera-PORTADA-web

La “nueva” destaca generalmente por dos cosas: llevar los zuecos de colorines o dibujitos que tan de moda han puesto algunas empresas de material sanitario, y por traer conocimientos recientes, actualizados y conforme a evidencias. También la mayoría vienen cargadas de ideales sobre nuestra profesión, promovidos por constantes mensajes de “la profesión más bonita del mundo” en todos los ámbitos, pero fundamentalmente en las Redes Sociales, donde los nuevos profesionales se mueven con extraordinaria solvencia como nativos digitales que son.

¿Cuál es la realidad a la que se enfrentan cuando se incorporan a las Unidades? Creo que mi buen amigo Juan R. Fenicio (@fenicio_112) ha escrito el mejor hilo en Twitter sobre ellas hace escasos días.

 Todos tenemos experiencias en el otro sentido, pero en un 95% la realidad suele coincidir con lo que nos relata brillantemente Juan.

También nos contó recientemente su relato @EnfdeUrgencias en su blog Enfermero de Urgencias

Llegué al hospital con toda la ilusión y también toda la ignorancia del mundo (…) entré en la sala de reanimación. Pero al entrar se hizo el silencio…

Algo parecido es lo que le sucedió a este enfermera recién estrenada, con ilusión, ganas e iniciativa de hacer avanzar esta profesión que ama, desde detrás del cabello que cubre parcialmente su cara y con esos zuecos de color morado y verde con los que patear los interminables pasillos. Ella nos cuenta cómo nos ve. Cómo fue su experiencia.

A veces nos olvidamos que una vez fuimos nuevos.

A veces nos olvidamos de ponernos en los zuecos de los contratados.

IMG-20180108-WA0021Siempre he estado vinculada a las redes sociales. Desde hace un tiempo, he ido descubriendo profesionales que quieren mostrarnos otra visión de la Enfermería utilizando la evidencia, promoviendo la cultura de la seguridad, el aprendizaje y la divulgación. Entre ellos está Isidro al que estoy muy agradecida por haberme dado la oportunidad de participar en su blog.

Mi nombre es Silvia y soy graduada en Enfermería (promoción 2013-2017). Con esta entrada, quiero compartir con todos/as vosotros/as mi primera experiencia laboral.
Como muchos/as de mis compañeros/as, comencé a trabajar en verano, justo tras terminar la carrera. Concretamente, el mismo día en el que me graduaba. Sí… Increíble… Nunca me habría imaginado trabajar tan pronto. Estaba ilusionadísima. Mi primer trabajo como enfermera y en el mismo hospital donde había vivido tres años de prácticas ¿podía pedir algo más?

Recuerdo una mañana en la que un paciente con EPOC me preguntó si podía adelantarle el aerosol porque sentía que no podía respirar. En ese momento cogí el fonendo para auscultarle antes y después de administrar el tratamiento, y así poder valorar si era efectivo o no, e informar al médico de una posible modificación del mismo.

En cuanto me vieron mis compañeras con el fonendo me preguntaron enseguida si había algún problema. Tras comentarles que fui a auscultar a un paciente, me dijeron que por qué lo hacía si era competencia del médico. Esas palabras me dolieron. La Enfermería de la que me había empapado era tan distinta a la que me encontraba…

“Qué pena”

A pesar de explicarles la razón por la que lo hacía, no quedaron muy satisfechas. Me miraron de una forma… me sentí cohibida y frustrada. No entendía la situación. ¿Acaso era intrusismo lo que había hecho?

Durante esa mañana no paraba de pensar en las palabras adecuadas para transmitirles lo importante que era saber auscultar, no sólo para ser más independientes, sino para anticiparnos a posibles complicaciones, por el bien del paciente.

No sabía cómo hacerlo. Cómo una “niña” recién graduada iba a modificar el pensamiento de compañeras veteranas con más de 15 años de experiencia en esa planta. No dije nada. Me daba miedo a que me malinterpretasen, no quería crear tensión entre nosotras.

Tras finalizar el turno y llegar a casa, las palabras de mis compañeras me rondaban por la cabeza constantemente. No comprendía esa forma de mirar… Por querer… ¿Prosperar? ¿Decidme el motivo por el que no queréis que crezca? ¿No sería mejor favorecer el diálogo y compartir conocimientos?

No pretendo culpar a nadie, ¡no!
Sólo quiero haceros reflexionar.

¿Cuántas veces hemos vivido el mismo escenario? Decidme si habéis hecho un ECG y lo habéis entregado directamente al médico sin ni siquiera echarle un vistazo, sin un FRIEHI.
Y de haberos parado a leerlo, seguramente alguien os habrá mirado de forma extraña, e incluso perplejos de ver a un/a enfermero/a que sabe leer un ECG… ¡Guau!

Actuando de este modo ¿cómo vamos a cambiar la visión que tienen otros profesionales y la población sobre la función que desempeña Enfermería?
Presumimos de trabajar cuidando al paciente a pie de cama. Demostrémoslo.

Tras leerme, es posible que algunos/as de vosotros/as penséis que es normal que hable así: soy joven y acabo de empezar, y que seguramente cuando lleve unos años trabajando no seré la misma. Esta es justamente la concepción que tenenmos que cambiar.

Cuestionémonos qué profesional que somos y cómo podríamos mejorar.

Me considero una privilegiada por los/as profesionales que me han acompañado durante la carrera. Me han mostrado una visión de la Enfermería que no conocía.
Han despertado en mí inquietudes. Tengo ganas de aprender, de descubrir, de reflexionar, de compartir, de trabajar en equipo, de cuidar con calidad…
Estoy motivada y no es fácil mantener esa motivación. A veces me asaltan dudas y me encuentro perdida. Pero creedme, haré todo lo posible para encontrarme y luchar con más fuerza por la Enfermería en la que creo. Sé que supone ir a contracorriente, pero… ¿por qué no demostrarlo? ¿Por qué no motivar a los/as compañeros/as y a los/as estudiantes? ¿Por qué no trabajar en equipo? ¿Qué perdemos?

Si estamos MOTIVADOS/AS y ENTRENAMOS podemos conseguir lo
que nos propongamos y en cualquier ámbito de nuestra vida.

A los/as estudiantes que me estén leyendo, os animo a que aprovechéis al máximo vuestras prácticas y cojáis vuestra mochila de enfermeros/as para ir metiendo los recursos que os vayáis encontrando por el camino. Coged lo bueno, ayudaos de la evidencia y entrenad con ese material. No excluyáis lo malo, os va a servir para aprender a discernir.

Plantearos qué profesional queréis llegar a ser.

Alimentad vuestras inquietudes y vuestra motivación.
Seguid llenando vuestra mochila aunque pese.

@silviam13_

Sin duda, un mensaje que nos debe calar hondo. No podemos perder este potencial de las nuevas generaciones de enfermeras, probablemente las mejor preparadas que nunca han salido de la facultad.

Como dice la gran Azucena Santillan (@Ebevidencia):

Gracias Silvia por tus palabras, tu ilusión y tu motivación. Eres ejemplo para tus compañeros, los nuevos y los menos nuevos, entre los que me incluyo, y a los que invitas a la reflexión.

elenfermerodelpendiente

Twitter: @uciero

Instagram: el_enfermero_del_pendiente

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