Dolor al colocar un catéter venoso periférico y al extraer una gasometría arterial.

Como estudiante pasé parte de mis prácticas en el servicio de urgencias del H. Universitario de Basurto y actualmente desarrollo mi labor asistencial en el servicio de respiratoriodel mismo hospital.

Por lo general, colocar un catéter venoso periférico no supone mucho dolor para el paciente. Cuando ves esos cañones donde entra cualquier catéter empiezas a salivar y aparece tu vena vampira (el porno enfermero compañeras, deformación profesional). Sin embargo, extraer una gasometría arterial… por muy claro que notes el pulso te encomiendas a Nightingale con todas tus fuerzas. Los pacientes si suelen referir mayor dolor al realizar esta técnica (en los protocolos aparece la necesidad de anestesiar la zona previa a su realización). 

Sin embargo, ¿Qué duele más realmente? Veámoslo.

Hoy os traigo solamente un artículo pero que me parece importante como primer acercamiento al tema ya que está realizado por enfermeras, está bien planteado y es reciente¹. 

En él se evaluaron 780 canalizaciones venosas y 101 gasometrías realizadas en 820 pacientes de entre 18 y 85 años (456 hombres, un 51,8%; y 425 mujeres, un 48,2%). Para cuantificar el dolor, por su parte, se aplicó el Numeric Pain Rating Scale (NRS-11) que otorga un valor entre el 0 y el 10 al dolor autopercibido (0 es la ausencia de dolor, 10 el más fuerte imaginable). Es importante comentar que dolores superiores a la escala 3 no deberían ser aceptados.

Los resultados del estudio fueron los siguientes:

  1. La canalización de venas periféricas obtuvo una puntuación media de 2,8 en la escala NRS-11 y se catalogó como un dolor leve-moderado.
  2. Las gasometrías fueron percibidas como más dolorosas y se obtuvo una puntuación media de 3,6 en la escala NRS-11 y se catalogó como dolor moderado.
  3. El nivel de dolor iatrogénico se asoció a la dificultad técnica media o alta del procedimiento, a la elección de la arteria humeral en lugar de la radial en las gasometrías y se correlacionó con el dolor basal en las venopunciones.
  4. El nivel de dolor en función de otras variables como el sexo, la procedencia o el calibre de la aguja no presentó diferencias estadísticamente significativas.

Está claro que en la medida que podamos, aliviamos ese dolor percibido mediante los recursos de los que dispongamos.

¿Cuál es vuestra experiencia? ¿Coincide con los resultados del estudio? Espero vuestros comentarios.

Be Curious!

REFERENCIAS:

1.- Ballesteros-Peña S, Vallejo-De la Hoz G, Fernández-Aedo I, en representación del grupo de trabajo DIASURE. Dolor asociado a las técnicas de inserción de catéteres venosos y extracción de sangre arterial en el área de urgencias.  Enfermería Clínica. 2017. Disponible en: http://www.elsevier.es/es-revista-enfermeria-clinica-35-articulo-dolor-asociado-las-tecnicas-insercion-S1130862117301900

 

 

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Guía de actuación para la prevención y cuidados de las úlceras por presión.

Si una actividad está directamente relacionada con la faceta asistencial de la enfermera, esa es la de la realización de curas. Las Úlceras Por Presión (UPP) son una de estas heridas: Se tratan de lesiones originadas por una isquemia localizada en la piel y/o tejido subyacente, bien por una presión ejercida durante tiempo o su combinación con las fuerzas de cizallas. Principalmente aparecen sobre prominencias óseas: Maléolos, sacros,…

Hoy os traigo la Guía de actuación para la prevención y cuidados de las úlceras por presión editada en octubre del 2017 por el servicio de salud del País Vasco (Osakidetza) elaborada por enfermeras miembros de la Comisión de Úlceras. Cristina Quesada es una de ellas.

Es una completa guía llena de evidencia en la que se define la etiopatología de las UPP, su clasificación, al igual que su prevención y tratamiento. Os dejo un par de recomendaciones basadas en evidencias clasificadas con A/ALTA o B/MODERADA extraídas directamente de la guía.

Clasificación A o ALTA:

  • Utilice ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) sólo en las zonas de riesgo de UPP.
  • No realice masajes en las prominencias óseas
  • Reposicione a los pacientes para reducir la duración y la magnitud de la presión sobre las áreas vulnerables, incluyendo las prominencias óseas y los talones.
  • Utilice como norma para la limpieza suero fisiológico, agua destilada o agua potable de grifo.
  • Use apósitos con plata o cadexómero iodado como opción a la utilización de antibióticos locales como prevención de infección.

Clasificación B o MODERADA:

  • No utilice soluciones que contengan alcohol.
  • Aplique lociones hidratantes específicas hasta su absorción.
  • No utilice flotadores o rodetes cuando el individuo esté en sedestación.
  • Aplique una presión de lavado que garantice el arrastre de detritus bacterias y restos de curas sin lesionar tejido.
  • No utilice antisépticos de manera rutinaria en la limpieza de lesiones crónicas*

*Excepciones:

1) Antes y después de un desbridamiento cortante.

2) Antes y después de la aspiración percutánea para toma de muestra de la herida.

  • Intensifique la limpieza y el desbridamiento en presencia de signos de infección.
  • Aplique un producto barrera (crema o película) para mantener la piel perilesional sana evitando la maceración.

¡Espero que os resulte interesante y útil este recurso!

Be Curious!

 

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